Hola, soy Karina Aguad, mamá de dos bellos hijos, de 1 y 3 años, Psicóloga y Asesora del Sueño Infantil certificada.

Durante sus primeros meses, mi hija mayor pasaba muchas horas del día despierta, pero yo no sabía que eso estaba mal, y no lo relacionaba al mal dormir de noche; lo que significaba que nadie en la casa dormía. Esperaba que al pasar los meses, el problema se solucionara por sí sólo, pero cuando cumplió un año, me di cuenta que eso no pasaría, así que comencé a buscar una solución.

Consulté pediatras y un neurólogo que me aconsejaron darle Melatonina.  No contenta con el hecho de tener que medicar a mi hija siendo tan chiquitita seguí buscando alternativas. Casualmente, me topé con Kim West (The Sleep Lady) y su enfoque sobre el entrenamiento para dormir de manera gentil. Gracias a ella, supe que dormir es una habilidad que se aprende, y que además, se le puede enseñar a todos los niños a dormir de una manera totalmente respetuosa y delicada.

En mi, no cabía la opción de dejarla llorar hasta que se durmiera. Al ser psicóloga, sé los efectos negativos que eso tiene en los niños y, al ser mamá, me rompía el alma escucharla llorar por mí y no poder consolarla.

Encontré asesoras, pero al no conocer a nadie que hubiese probado el método, me daba miedo pagar por una asesoría y que no funcionara. Fue así como decidí certificarme para conocer la metodología desde adentro y ver si realmente era lo que se decía. En paralelo, mis amigas comenzaron a tener hijos y a tener los mismos problemas de sueño que yo. Me di cuenta de que esto es un problema más recurrente de lo que pensaba, por lo que tomé la decisión de ayudar a otras familias a no cometer mis mismos errores.

Al nacer mi segundo hijo, pude poner en práctica todo lo aprendido, logrando que tuviera muy buenos hábitos de sueño desde el principio, lo que se tradujo en 12 horas de sueño nocturno sin interrupciones. La diferencia entre mi experiencia con mi primera hija y el segundo fue realmente impactante.

Todos los niños son diferentes, por lo que mi mayor desafío era que mi hija mayor adquiriera las habilidades necesarias para un buen dormir. Con ella me demoré más que con mi hijo, pero finalmente, logró dormirse sola, en su propia cama y en su propia habitación durante toda la noche. De verdad que fue un cambio de vida total para toda la familia.

Con mis dos hijos comprobé que esta técnica realmente funciona, es amable, delicada y respetuosa con la familia completa, y por eso decidí compartir mis conocimientos. Me asocié con la Fer y creamos Sleepy Bears, cuyo objetivo es ayudar a otras familias a mejorar los hábitos de sueño de sus hijos, respetando sus tiempos, valores y mejorando la calidad de vida de todos.

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